¡Fuera de aquí mi archienemigo,
decrépito señor de los infiernos
que pretendes culparme
con deudas ya pagadas!
¡Fuera de aquí,
padre del desaliento y la miseria
promotor de aberrantes pensamientos
procurando aterrarme!
Rechazo tu insolencia,
de acercarte sutil y solapado,
a una hija del Reino de los Cielos.
Tu lugar es: las sombras,
no prevalecerás,
estás vencido.
Aquí en la luz
en que yo me examino
no hay lugar para tí.
¡Vete!
Si llegas a volver,
sabe que la luz
vence siempre a las tinieblas.
Solo tendré que soportar tu insidia,
el tiempo que mi Padre la soporte.
Mientras tanto…
¡En el nombre de Cristo te resisto!
Ester Otero de Tejerina
Publicado por: Administrator
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