Estimado Director:
El tema de la ecología nos preocupa a todos, y no podía ser de otra manera, ya que todos compartimos el mismo mundo; la humanidad entera está en el mismo barco.
Y haciendo referencia a un barco me acuerdo de Noé. ¡El sí que tuvo respeto por la ecología! Aseguró la continuación de la especie de cada animal. Pero fíjese que interesante la tremenda fe de Noé. Cuando comenzó a construir el arca todos lo consideraban un loco, cuando juntó a los animales se burlaban de él (y hasta el día de hoy lo hacen), sin embargo él siguió adelante con su proyecto. Luego comenzó la lluvia y la inundación, y su nave a flotar, y fue entonces cuando se dio cuenta de que se había olvidado un dato fundamental: el arca no tenía timón. De allí en más, sólo confió en la fidelidad de Dios para que El lo lleve a donde quisiera con su carga ecológica a cuestas.
Esto me hace pensar mucho en el mundo moderno y en la sociedad de consumo en que nos movemos. Creo que el error principal consiste en querer controlar, botones tecnológicos mediante, todo cuanto ocurre a nuestro alrededor, y con inescrupulosa torpeza destruimos la sensible creación de Dios y agotamos los recursos que generosamente ella nos ha prodigado. Al mundo moderno le haría falta tomar conciencia que, si dependemos de la ciencia y la técnica, navegamos en un barco sin timón, y que sólo los designios de Dios pueden llevarnos a buen puerto.
Ultimamente me estoy identificando, y creo que usted también lo hará Señor Director, con un amigo mío que propuso que las sociedades más avanzadas fueran las que desarrollan sus culturas con menor consumo y menor desperdicio y no a la inversa, como se piensa ahora. Entonces será más evolucionada una pequeña tribu en el Amazonas que convive naturalmente con su medio ambiente sin agotar sus recursos, que una nación que llamamos del primer mundo que para satisfacerse destruye los recursos naturales de todos.
Y ya que hablamos de ecología, por favor, si decide no publicar esta carta, no la rompa en mil pedacitos para luego tirarla por la ventana de su oficina, acuérdese que cuidar la limpieza de la ciudad también es parte del problema ecológico.
Su amigo sin timón
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