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21. El discernimiento del Señor

1 Tesalonicenses 5.20-21: “No desprecien el mensaje de los que hablan por inspiración de Dios. Sométanlo todo a prueba y retengan lo bueno”.
Investigar… para no recibir como si fuera de Dios algo proveniente de la mente del hombre. Probar, a través de testigos (dos o más personas), son requisitos que nos permiten detectar la sutileza de la media verdad o de las mentiras insertadas en medio de las verdades. La disimulación de la verdad se tornó tan natural en nuestros días, que es difícil discernir entre falso y verdadero. Estamos siempre corriendo el riesgo de “tragar gato por liebre” si no averiguamos la verdad a fondo.
Por sinceridad o por ingenuinidad, recibimos informaciones de muchas fuentes, sin preocuparnos de pasarlas por el “filtro” de la percepción espiritual.
Pero, estamos capacitados por Dios, a rechazar el mal y recibir el bien. Por el problema de la discriminación de la mentira como si fuera verdad es como poco a poco vamos apoderándonos de un espíritu de incredulidad y nos olvidamos de analizar el asunto con el pensamiento de Dios.
La impregnación de la mente por la palabra de Dios, nos capacitará para no avalar el hecho que nos pueda causar daño, por estar contaminado… podemos rechazar a nivel físico por la mirada o por oir de la misma manera como “el paladar percibe la comida”, podemos impedir la entrada de la mentira en nuestra mente. La selección pasa a ser automática del mismo modo como funciona el aparato digestivo procesando los alimentos inservibles.
Así funcionará la mente ejercitada para discernir la verdad y el error. El perfeccionamiento de ese don nos capacitará a predicar la pura verdad sin confusión. Muchos se hacen apóstoles de la verdad. ¡Pero primeramente serán probados! La vocación y elecciónes prerrogativa de Dios y no de hombre.
Oración: Señor ¡cuánto necesitamos de tu discernimiento! Somos pregoneros de la verdad. Derrama sobre tu iglesia el espíritu de temor para tratar los asuntos de tu Reino con seriedad en estos tiempos. Amén.

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