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22. La fe

Pasaje bíblico: “Pues sin fe es imposible agradar a Dios”. La
fe es tomada de la conciencia de una realidad metafísica espiritual. Fantasear es imaginar cosas imposibles o inexistentes como si fueran reales.
La fe es el palpar y ver lo invisible, fantasear es beber el viento en la sed, o soñar que se come estando hambriento.
Fe es ver más allá del alcance de los ojos, es oir “la voz de las palabras” es tener la sensación de presencia y destino, y sentirla presencia de Dios, saber de donde vino y a donde va, es no tener miedo, es tener muchos hermanos, un solo Padre, y ser parte de un pueblo, es estar sentado en lugares celestiales, es caminar con seguridad, es estar firme en la batalla de la vida.
Fantasear es estar solo con las divagaciones, es hacer castillos en el aire que se deshacen como humo, es fingir ser lo que no se es; es ansiedad, e insatisfacción, es pensar en un mundo en el que todo va bien y no enfrentar la realidad, es un escape, derrota, es locura…
Aunque la fantasía venga a impregnar la mente de alguien y se parezca a la verdad, seguirá siendo siempre fantasía, sueño, algo inexistente.
No podemos confundir fantasía y fe en lo referente a lo sobrenatural. Aunque se discuta, o se niegue, lo sobrenatural es un fenómeno espiritual totalmente real, concreto, pero invisible.
Se acostumbra a separar a los hombres en dos clases: los “religiosos” y los “integrados”. Los primeros son aquellos que se dedican a los quehaceres espirituales. Los segundos, considerados integrados, son aquellos preocupados por lo referente a lo terrenal y sus problemas, son antropocéntricos, deseosos de ver la igualdad, una sociedad sin clases. La justicia hecha para el hombre y por el hombre…
Los que así piensan, engloban todas las religiones en un solo block, considerando todo como mito y fantasía, el materialismo es la religión de ellos.
Por lo tanto es importante diferenciar fantasía y realidad, mito y poder sobrenatural. No podemos confundir una y otra cosa sin el riesgo de perder la dimensión de la verdadera fe. La realidad espiritual, trasciende al plano físico. Podemos ser transportadosa regiones celestiales a través de la fe y también podemos dejarnos engañar por las fuerzas espirituales del mal. Podemos proseguir seguros o dejarnos seducir por fantasías mentirosas

Oración: No acepto las fantasías de mi propia mente y renuncio al diablo y a todas sus obras. Declaro mi fe al Señor Jesús y creo que su muerte y resurrección traen vida suficiente para suplir todas mis necesidades. ¡Reina en mí, Señor Jesús!

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