Pasaje bÃblico: Salmo 7.15: “Ha hecho una fosa muy honda, y en su propia fosa caerá”.
El desarrollo mental pleno parece ser la meta del hombre en el siglo XX. Paradójicamente, la búsqueda de esa evolución le produce el encuentro de un abismo para su destrucción. El hombre, lejos de ser una vÃctima del mal o una pobre criatura indefensa, desamparada y sin rumbo, es un ser plenamente responsable por su propio estado y su situación en el mundo.
Las incursiones trascendentales, terminaron por enredar el hombre en telarañas, de las cuales no podrá salir tan fácilmente. Son fuerzas espirituales incontrolables y peligrosas pues no son conocidas por la mente humana. A eso, podrÃamos llamar un verdadero salto a la oscuridad.
La fe consciente en el Dios verdadero, creador de todas las cosas, y la obedicencia a su palabra, ofrece seguridad y vida.
Aquel que se lanza al campo de las pesquizas espirituales, ciegamente, sin la dirección de Dios (sin conocer quién es su guÃa), queda expuesto a lo que oye, ve, piensa, deduce o es inducido a creer, desconociendo el origen de los fenómenos, sin parámetros para avalar correctamente la naturaleza de tales hechos.
Dios, el “Padre de los espÃritus”, no cambia sus propias leyes, que determinan la comunicación del hombre con el Creador. Estas leyes, si no son respetadas, condicionan al hombre para cavar su propia sepultura. Es imposible ignorar las leyes que rigen al mundo de los espÃritus y al mismo tiempo estar bien con el Autor de ellas, el Creador de los cielos y de la tierra. Si las leyes fÃsicas no son obedecidas causan, verdaderas catástrofes. No es diferente en el Reino Espiritual.
Oración: Señor, por tus preceptos alcancé entendimiento, por lo que aborrezco todo falso camino. Tu mandamiento es amplÃsimo, enséñame tus estatutos, dame inteligencia y viviré…
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