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29. Un hombre necesitado

Pasaje bíblico: S. Lucas 18.35-43: “Cuando ya se encontraba Jesús cerca de Jericó, un ciego que estaba sentado junto al camino pidiendo limosna, al oír que pasaba mucha gente, preguntó qué sucedía. Le dijeron que Jesús de Nazaret pasaba por allí, y él gritó:
-¡Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí!
Los que iban delante lo reprendían para que se callara, pero él gritaba más todavía:
-¡Hijo de David, ten compasión de mí!
Jesús se detuvo y mandó que se lo trajeran. Cuando lo tuvo cerca, le preguntó:
-¿Qué quieres que haga por ti?
El ciego contestó:
-Señor, quiero recobrar la vista.
Jesús le dijo:
-¡Recóbrala! Por tu fe has sido sanado.
En aquel mismo momento el ciego recobró la vista, y siguió a Jesús alabando a Dios. Y toda la gente que vio esto, también alababa a Dios”.
Que bella historia que muestra el amor de Jesús ante un hombrenecesitado.
Un hombre pobre, un pordiosero, pidiendo junto al camino.
Un hombre necesitado no solo materialmente, sino también físicamente ciego.
Y al escuchar que Jesús venía llegando, comenzó a gritar: ¡Jesús!¡Jesús! ¡Ten compasión de mí!
¿Y qué hizo Jesús? Lo que siempre hace cuando escucha a un serhumano que clama con fe. Se detuvo y puso toda su atención enaquel hombre.
Se olvidó de todos los demás y ahora lo único importante que tenía en su mente era este pobre ciego.
Jesús, el hijo de Dios, no hace acepción de personas.
¿Quién es el que lo llama? Un hombre que sufre.
Jesús se detiene y manda llamar al ciego. ¿Qué quieres que haga por ti?, le pregunta. Y el ciego demostró ser un hombre sabio y prudente. No pidió riquezas, honores, ni bienes terrenales, pidió solamente luz para sus ojos. Y Jesús se la dio. Y esta historia tan simple me lleva a reflexionar:
Que bueno sería querido colega que aprendiéramos de Jesús en sutrato con la gente. Tal vez viene alguien a la consulta que es pobre, que está sucio, que huele mal, que ni siquiera tiene la orden de la obra social. Démosle tiempo.
Si está frente a nosotros es porque nos necesita.
Necesita de las capacidades que Dios nos ha dado y que podemos brindarle.
Aunque creamos que es alguien poco importante, si estás allá, que sea el que ocupa el centro de toda nuestra atención.
Tenemos ante nosotros un hombre o una mujer que sufre y nos
necesita.
L.P.S.

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