Los hombres son en realidad los responsables del mayor porcentaje del sufrimiento que nos rodea. Fácilmente quien se halla sumergido en el dolor, levanta su cabeza al cielo y culpa a Dios por su drama. Pero ¿es sensata su actitud? Veamos algunos ejemplos y comprobaremos que frecuentemente los males que se sufren son consecuencia directa de la actitud de los hombres mismos.
1. El hombre no respeta al hombre, ni al mundo en que vive. No respeta a los animales, ni a los árboles, ni a los ríos, ni al mar, ni a la atmósfera. Todo lo ha contaminado en mayor o en menor grado. Ha exterminado especies de árboles, de peces, de pájaros, de mamíferos. Ha saqueado las entrañas de la tierra. Su codicia y su prisa han deteriorado el mundo que le ha sido concedido para vivir. Y en consecuencia ha aportado una cuota de sufrimiento nacida de su rapacidad y egoísmo.
2. Mientras hay países inmensamente ricos, los hay increíblemente pobres. Un tercio de la población mundial no tiene alimentos, mientras a otros le sobran. Un tercio de los habitantes del mundo, todas las noches se acuestan con hambre. No hay respeto entre las naciones: Un barco de carga de un país nórdico, navegaba por el Atlántico Sur con una carga de tambores que contenían peligrosísimos venenos, que serían lanzados al mar. Los países afectados por la proximidad de la maniobra que representaría una peligrosa contaminación del océano, elevaron su protesta. No llegó hasta nosotros un trascendido sobre lo que ocurrió, como finalización del episodio. Es probable que miles de toneladas de sustancias letales en algún momento y en algún lugar, comiencen a salir a la superficie.
3. En varios países del mundo de hoy, se ha desatado la violencia que de diferentes maneras cobra diariamente sus víctimas. Nadie está seguro. Bandos extremistas de diferentes signos se enfrentan: muchos de sus integrantes mueren, pero también son víctimas del terror mujeres, niños y ancianos que son completamente ajenos a los atentados provocados por la violencia. La inseguridad, el miedo, el desorden, la escasez de alimentos y medicinas crea un ambiente de profundo sufrimiento.
4. Es claro, muchas veces quienes sufren no son los responsables directos de su dolor. Es la injusticia social, es la mentira, es la traición de la que son víctimas muchas personas que sufren. Es que vivimos en un mundo trastornado por el mal. La maldad, el egoísmo que anidan en la naturaleza del ser humano, es lo que arruina todo, que avasalla, que destruye, que humilla y que hiere al prójimo.
5. Un adolescente apenas, comienza a buscar sensaciones nuevas fumando marihuana. Luego son drogas cada vez más estimulantes las que necesita. Para conseguir dinero se integra a una banda de drogadictos ladrones y en pocos años es un avezado delincuente que ha llegado a herir gravemente a un comerciante. El hombre no ha muerto, y puede dar una descripción del asaltante que pone a la policía tras sus huellas. A todo esto el joven se ha refugiado en casa de sus padres, gente honesta que ha sufrido durante años el desvarío de su hijo. Cuando al fin se ve descubierto, se administra una dosis excesiva de droga y huye de la policía suicidándose.
6. Después de una noche de juerga un grupo de hombres alcoholizados abordan el automóvil y se dirigen a gran velocidad por las calles semidesiertas de la ciudad. Una maniobra descuidada, y el automóvil se estrella contra una columna del alumbrado. Cuatro hombres gravemente heridos son extraídos dificultosamente de entre los hierros retorcidos.
7. La última guerra mundial, con el bombardeo de ciudades abiertas, los increíblemente crueles campos de concentración, las cámaras de gas, el brutal sometimiento a prisioneros obligados a vivir en condiciones infrahumanas. La secuela de desgracias derivadas de las delaciones, la venganza, las torturas, las violaciones. Toda una multiplicación de dolor y sufrimiento en que se hundió el mundo en el conflicto.
8. Un hombre joven se da a la bebida y pronto el vicio lo domina. Lo que cobra por su trabajo cada fin de semana, lo derrocha con sus compinches en el boliche. Su esposa y sus dos pequeños hijos sufren necesidades. La salud del pobre infeliz se resiente. Al cabo de algunos años y va a dar con sus huesos a un hospital. Pero ya no hay remedio para él, que entra en un doloroso proceso que lo conduce a la muerte.
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El Problema del mal

