por ROBERTO RE
Roberto Re fue expositor durante el Seminario de Octubre. Su mensaje, que publicamos a continuación, fue un meduloso estudio bíblico sobre el tema. Roberto es alumno egresado de la Escuela Bíblica, y actualmente Consejero de la Institución.
La extensión de este reino es nuestra responsabilidad, debemos trabajar para que muchas personas persuadidas por el Espíritu Santo acepten el gobierno y la autoridad de Cristo en sus vidas.
LAS VERDADES del Reino de Dios dan nueva luz y la evangelización adquiere una nueva dimensión. Muchas veces se enseña equivocadamente que no estamos bajo el reino sino bajo la gracia. Que Jesús predicó el Reino de Dios a los judíos y como ellos no lo aceptaron lo clausuró, para reabrirlo recién después del arrebatamiento de la iglesia.
Que ante el rechazo de Israel, Jesús abrió la puerta a los gentiles, inaugurando una nueva dispensación, la de la gracia. Por lo tanto, las demandas del reino y las exigencias del sermón del monte no son para nosotros, no están vigentes hoy, sino que tienen que ver con el futuro.
Este modo de interpretar el evangelio contrasta con la visión de Jesús y sus discípulos. Veamos qué evangelio predicaban ellos:
a) En Mr. 1:14-15 dice: “Después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando el `evangelio del Reino de Dios’, diciendo: El tiempo se ha cumplido y el reino de Dios se ha acercado, arrepentíos, y creed en el evangelio”.
b) Jesús recorre toda Galilea, dice Mt.4:23, enseñando en las sinagogas “el evangelio del reino…”
c) En Lc. 8:1 el apóstol nos cuenta que Jesús y sus discípulos recorren todas las ciudades y aldeas predicando y anunciando el “evangelio del Reino de Dios”.
d) Lc. 10:9 Jesús envía a los setenta a anunciar el “Reino de Dios”.
e) La mayoría de las parábolas que enseña Jesús tienen como tema el “Reino de Dios” (Mt. 13:19,24,31,33,34,44,45,47,52; 18:23; 20:1; 22:2; 25:1,14 Mr.4:11-26,30; Lc.8:10; 13:18.20. etc.).
f) El tema central de sus enseñanzas es también el “Reino de Dios” (Mt.5:3; 6:33; 7:21; 19:13-15; Lc.12:32, etc.).
g) Luego de la resurrección, durante 40 días Jesús habla con sus discípulos acerca del “Reino de Dios” (Hch. 8.12).
h) En Hch.28:23,30 y 31 encontramos que Pablo alquila una casa en Roma y durante dos años predica a todos los que vienen a él sobre el “Reino de Dios”.
k) Hch. 8.12 nos muestra a Felipe en Samaria predicando el evangelio del “Reino de Dios”.
El Reino de Dios
El Reino de Dios es el Gobierno de Dios. El es el Rey absoluto del universo por ser creador, dueño y gobernador.
Vivir en el reino de Dios significa vivir bajo su autoridad, hacer su voluntad, reconocerlo como Rey y dueño absoluto. Jorge Himitiám en su participación en el reciente “Simposio sobre evangelización” de M. Del Plata, dijo: “Jesús anuncia la buena noticia: el reino de Dios se ha acercado a los hombres. El propósito fundamental del evangelio es reimplantar el reino de Dios entre los hombres, razón por la cual su tema es siempre el reino de Dios. Para entrar a este reino hay una condición única e insoslayable: sujetarse incondicionalmente al gobierno de Dios en la persona de su Hijo. Evangelizar significa esencialmente dar a los hombres la oportunidad de entrar al Reino de Dios, para ello, es preciso que al oír el evangelio del reino lo crean y deponiendo su rebeldía, se sometan por completo a la autoridad de Jesucristo”.
El evangelio, entonces, debe confrontar a los hombres con el Reino de Dios y desafiarlos a comprometerse con él.
El Reino de Dios, presente y futuro
La extensión del Reino de Dios es la dimensión presente. En la medida que hombres y mujeres reconocen a Jesús como rey de sus vidas, el reino se extiende. Hay muchos pasajes que se refieren al presente del reino (Mr. 1:14, Lc.12:31; 16:16; Lc.17:20 y 21; Ro.14:17; Col.1:13; He.12:28); otros se refieren al futuro (Mt.25:34; Mr.9:47; Gá.5:21; Ef.5:5) y también hay otros que incluyen ambas dimensiones. Tradicionalmente se ha dado énfasis al futuro, esto siempre ha provocado complejas discusiones escatológicas. Esta tendencia ha influido, sin duda, sobre el mensaje que predicamos. Un evangelio sin demandas, sin compromiso, el evangelio de las “ofertas” en satisfacer necesidades temporales. En palabras de Himitiám: “un evangelio sin reino, una conversión sin compromiso, un perdón sin arrepentimiento, una fe sin obediencia, una salvación sin sujeción, bendiciones sin demandas, un cristianismo sin cruz”.
Es urgente recuperar la perspectiva del evangelio del Reino, para predicar un mensaje en la sintonía de Dios. Si así lo hacemos, habremos entendido cabalmente la frase de Jesús en su oración modelo: “Venga tu reino, hágase tu voluntad…”
El Reino de Dios entre nosotros
Es necesario rescatar la dimensión presente del Reino de Dios, para que cada día sean más y más las personas que deciden vivir las demandas del Reino, y se sujetan a los valores morales y espirituales del Soberano Dios. El Reino se extiende en la medida que hombres y mujeres reconocen a Jesús como autoridad sobre sus vidas. El reino de Dios se ha acercado, y se está estableciendo visiblemente en la comunidad de arrepentidos y perdonados que forman la iglesia.
La extensión de este reino es nuestra responsabilidad, debemos trabajar para que muchas personas persuadidas por el Espíritu Santo, depongan su rebelión y acepten el gobierno y la autoridad de Cristo en sus vidas.
La conversión se concreta cuando dejamos de hacer lo que se nos da la gana, para hacer la voluntad de Dios. (Mt. 7:21-23) “No todo el que me dice Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre”.
Pablo en Col.1:13 dice que la verdadera conversión es ser librados de la potestad de las tinieblas y trasladados al reino de Jesucristo. Debemos vivir hoy las demandas del Reino. Consagremos todo nuestro ser a El. El reino de Dios está aquí, el Rey se pasea entre nosotros, honrémoslo.
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