Una figura más del Espíritu es la paloma,en cuya forma visible
descendió sobre Jesús cuando fue bautizado. La paloma es en el
Antiguo Testamento un animal limpio utilizado en los sacrificios.
Ya se destaca la simplicidad de la paloma en Oseas 7:11 cuando
dice: "Efraín fue como una paloma. Y simplicidad significa, sin
dobleces, sin arrugas, sin malicia, de una sola pieza. Si a esto
agregamos la actitud de la paloma en el Arca de Noé, que regresa
al Arca mientras el mundo a su alrededor está lleno de fango, y
solamente cuando ya está seca la tierra, y encuentra un lugar
limpio, se queda, nos hace pensar que Jesús representaba el único
lugar limpio en todo ese mundo en el cual podía descender el
Espíritu Santo, como si fuera una paloma, con toda su simplicidad
y pureza.
En Pentecostés, se volverá a dar la circustancia en que el Espíritu podrá descender y habitar en el mundo, en los creyentes en Cristo limpios por la obra de Jesucristo, que se hallaban orando. Pero no desciende en forma de paloma, sino con el estruendo de un viento fuerte que sopla en toda la casa en donde estaban reunidos los creyentes, apareciéndoles sobre ellos, como lenguas de fuego.
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