Estimado director:
Como siempre usted aborda en su revista un tema de gran actualidad, en este caso: la ética. Por eso lo felicito, y a la vez admiro su coraje por meterse en semejante lío. ¿Por qué digo esto respecto del lío?, se preguntará usted. Pues porque es esa clase de temas al que no siempre podemos referirnos en términos de blanco y negro; hay muchas zonas grises y aguas turbulentas por las cuales navegar.
Tomemos un ejemplo. Sabemos que no es ético ni moral mentir, pero supongamos que usted, mi querido director, viviera en la Alemania de la época nazi y un refugiado judío escapando de la S.S. llega a su casa para que usted lo esconda. ¿Mentiría usted cuando lleguen sus perseguidores diciendo que no sabe dónde está o lo entregaría para no mentir? Y si optara por la segunda alternativa ¿sería esto más ético que abandonar a su prójimo? Podríamos hacernos esta otra pregunta: ¿Qué debe primar, una ética individual o una ética colectiva?
Este es sólo un ejemplo, pero hay otros. En este mundo complejo en el que vivimos hoy, un médico puede llegar a hacerse esta pregunta muy cruel pero realista y vinculada a la ética: ¿Está bien que deje a una persona en vida vegetativa, que desde hace seis meses utiliza el único respirador artificial que hay en el hospital, cuando hay niños que llegan con una necesidad vital del respirador y no lo pueden utilizar pues el aparato está ocupado? Y otra pregunta; llegado el caso ¿quién toma la decisión de desenchufar el respirador que usa esa persona?
En este tema de la ética, debemos tener principios claros, pero a la vez ser flexibles en el momento de aplicarlos. No vaya a ser que por legalistas nos transformemos en lo opuesto a lo que buscamos; es que la ética mal aplicada genera injusticia. Traigo a colación el aforismo que me solía referir mi amigo Juan el sabio, tomado de los antiguos romanos: “Suma ius, suma injuria”, es decir: “el exceso de justicia es una injusticia”.
Discúlpeme que le embarre la cancha con estos argumentos, pero son preguntas que me hago a mí mismo, entonces creo que debo compartirlas con los inteligentes lectores de su revista. Caso contrario, y ya que tratamos el tema, creo que yo mismo no sería ético. Un saludo ético de su moral amigo.
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Ética Cristiana

