Por el DIRECTOR
* En oposición al pueblo redimido que tiene esperanza, hay
millones en el mundo de hoy que viven en terrible desesperanza.
El año de 1980 se inició con un severo agravamiento de la
situación en Medio Oriente, que pone en peligro la paz mundial.
Además, en la vide de prácticamente todos los países siguen
vigentes varios problemas. En fin que vivimos en un mundo con
guerras, amenazas de guerras, violencia, injusticia social,
hambre, crisis energética, ambiental.
* Pero debemos reconocer que esta situación con ser
especialmente grave, es el común denominador del devenir de la
historia. Con problemas distintos, pero igualmente severos, a
Través de toda su historia el hombre vivió crisis de
desesperanza.
* Ya en los siglos pasados, cuando la paz entre los pueblos
peligraba y arreciaban los conflictos, se descubrían los signos
apocalípticos del fin. Hoy estas señales son más evidentes que
nunca: pende sobre la humanidad la amenaza de un holocausto por
la eventualidad de una guerra nuclear. Dijo Kurt Waldhein: "en
una guerra nuclear no habrá vencedores, todos serán vencidos".
* Resulta muy difícil pensar que se encuentre una salida a una
situación tan compleja como se vive hoy. Sin embargo debemos
reconocer que Dios sigue siendo el Señor de la Historia. Sabemos
que estamos cerca del fin. El fin de los tiempos es una realidad
que de está construyendo desde Jesucristo resucitado prometió
volver otra vez pronto. Cuando Cristo retorne, los
acontecimientos del fin se precipitarán. Y no nos cabe dudas de
que será pronto. Lo que no sabemos, es exactamente qué representa
ese "pronto de Dios", en términos de nuestro tiempo. Pues para él
un día es como mil años, y mil años como un día.
* En días en que Pedro aún vivía, ya hubo quienes pensaban que el
Señor demoraba su venida. Y Pedro dice: "El Señor no tarda su
promesa de volver, como algunos piensan, sino que es paciente
para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que
todos se arrepientan". Ya han pasado casi dos mil años, y para
algunos el Señor pareciera realmente tardar. Lo importante es que
vivamos con la expectativa de su inminente venida, porque el fin
se está construyendo sin pausas.
* Por otra parte el "pronto de Dios", es también un "pronto para
nosotros". Pues todos los creyentes de la historia han vivido
separados por pocos años, no más, de su encuentro con el Señor,
pues si bien él no vino aún, ellos al morir volaron para estar
con Cristo. El Señor viene pronto, pero si nos tocara aún dejar
esta vida, inmediatamente estaremos con él.
* ¡Tengamos viva la esperanza de su inminente venida! pues en
todo el caso, a lo sumo unos pocos años nos separan de nuestro
encuentro con el Señor. Las señales del fin se multiplican, pero
comprendemos que solamente el Padre en su Sabiduría dirige los
destinos de la historia en la que sin ninguna duda se está
construyendo el fin, aunque no podamos precisar el cuándo.
* Resulta particularmente actual presentar este número con el
tema "La Esperanza de los Cristianos". Hay un pueblo redimido en
medio del gran desorden, que disfruta de tranquila esperanza. Por
lo menod así debiera ser nuestra esperanza. Recordemos que la
paciencia debe acompañar a la esperanza de manera que con plena
confianza en las promesas del Señor, aún en medio de las pruebas
y problemas, aprendamos cotidianamente a esperar en Dios.
* Por último, solo la gracia puede mantener viva en nosotros la
esperanza. Leamos la Palabra de Dios, encomendemos diariamente
nuestras vidas al Señor, participemos de la comunión de los
hermanos en la iglesia, asistiendo a la Cena del Señor, a la
oración comunitaria y a la predicación de la Palabra. Necesitamos
del ambiente para fortalecer nuestra esperanza.
* Al comenzar este año nos propondremos firmemente, con la ayuda
de Dios, cumplir el objetivo de entregar publicaciones
bimestrales. Para lograr este propósito, hemos recibido la ayuda
generosa de un grupo de amigos que nos prestan la ayuda económica
necesaria. Les agradecemos mucho esta colaboración que nos
resulta imprescindible. ¡Gracias!
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