29th Jul, 2008

Reflexionando sobre la muerte

 Por MIGUEL ANGEL ZANDRINO

La muerte es para el ser humano una experiencia terrible. Durante

toda nuestra existencia estamos tratando de alejar la idea de que

tendremos que morir, y de hecho actuamos como si en realidad

fuéramos eternos.

Por más fe que profese el cristiano, no deja de sentir, en mayor

o en menor grado, ansiedad ante la muerte. Hay algunas culturas

orientales que quitan valor a la muerte física, y algo parecido

ocurría con los estoicos; sin embargo, la Biblia habla de ella

como de "el rey de los espantos" (Job.18:14), y es un enemigo tan

poderoso, que será el último que será definitivamente vencido (1

Co.15:26). Es natural por lo tanto temer a la muerte.

La muerte no es tanto un suceso como un proceso. No se trata de

un acontecimiento que interrumpe la vida de un ser, sino mas bien

de la culminación de un camino que comienza con el nacimiento.

El proceso de la vida está trastornado desde su origen. Dios

estableció un orden perfecto para la vida , y el pecado lo

adulteró, y el proceso vital quedó deteriorado.

En la Biblia la vida es comunión con Dios, y la muerte es

separación de él. No se hace diferencia entre la vida física y

vida espiritual, y la misma palabra con que se designa a la

muerte biológica se utiliza para expresar la separación de Dios

por el pecado.

Por eso la sentencia de Génesis 2:17 "el día que

comiereis, moriréis" se cumple puesto que en ese preciso momento

Adán y Eva quedaron separados de Dios, rompiendo la relación de

intimidad con él, y comenzaron a caminar hacia la muerte física.

Desde entonces la Palabra de Dios nos pone ante dos caminos

entre los que el hombre tendrá que elegir libremente: "Mira, yo

he puesto delante de ti hoy, la vida y el bien, la muerte y el

mal…escoge pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia"

(Dt.30:15®19).

Sin embargo seguir el camino que Dios aconseja no significa

"religiosidad". No es cumplir con preceptos que naturalmente son

agobiantes. Esto es lo que hacían los fariseos, y el resultado

para ellos era la muerte, ya que Jesús los llama "sepulcros".

Todo el esfuerzo que el hombre quiera hacer para alcanzar la

vida, lo conduce inevitablemente a la muerte. De este conflicto

nos habla Pablo en Romanos capítulos 6 y 7. en donde todo el

esfuerzo que el hombre hace por cumplir la ley, lo esclaviza y

conduce a un drama de desesperada impotencia.

Así como el pecado conduce a la muerte, y ésta entró en el mundo

por la desobediencia e injusticia de Adán, la vida entró por la

obediencia y justicia de un hombre: Jesucristo. Por la fe en

Cristo el hombre se libera de la esclavitud del pecado y de la

muerte.

La recomendación deuteronómica de elegir la vida y el bien sigue

siendo válida. Y delante de todos los hombres Dios pone la

alternativa: La vida y el bien, que se adquieren por la fe en

Cristo, quien ha sacado a luz la vida y la inmortalidad por el

evangelio; y la muerte y el mal que permanecen firmemente unidas

para quienes son indiferentes a Dios, o sólo recurren a la

religiosidad. Pensamientos sugeridos por la lectura del capítulo "Sentido

de la muerte" de su libro "Biblia y Medicina".

Guardar en Linea: MisElegidosDel.icio.usDigg

Comentarios

felicitaciones a compromiso Cristiano, son muy bellas estas reflesiones, que nos enseñan a que no seamos religiosos, sino integros y en obedicencia que es lo que le agrada a Dios. sigan adelante y que Dios los bendiga. Sonia

Deja un Comentario

Tu Comentario:

Categorias