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Cursos para el crecimiento cristiano

Posted By Administrator On febrero 11, 2011 @ 11:41 am In Leer y estudiar la Biblia | 11 Comments

por JOSE YOUNG

Se está tomando conciencia cada vez más valor de los grupos de estudio en la iglesia. Sin restar importancia a la exposición de la Palabra por hombres capacitados, es evidente que el pequeño grupo de estudio logra objetivos que la reunión tradicional de enseñanza no cumple. Enumero varios ejemplos.

Primero, en el grupo de estudio, hay una relación directa y personal con la Palabra de Dios. Cada uno tuvo que leer, pensar, ofrecer opiniones, compatir preguntas y dudas. En la exposición, sólo el hermano que habla ha tenido que estudiar para preparar su mensaje; mientras el estudio en grupo se insta a que todos busquen, analicen, trabajen directamente con la Palabra.

Segundo, el grupo provee una oportunidad para expresar dudas y preguntar cosas que se han acumulado durante años. Muchos herma¬nos tienen preguntas que nunca han podido resolver, sencillamente porque no tienen la oportunidad de expresarlas en las reuniones típicas de una iglesia.

Tercero, el estudio en grupo es un estímulo para el pensamiento. No estamos acostumbrados a analizar nuestra fe, a dar razón de por qué creemos tal o cual cosa. El estudio en grupo nos empuja a buscar el “por qué” de las cosas que afirmamos.

Cuarto, el grupo provee una situación donde aprendemos a compar¬tir nuestra fe. Un creyente tipo puede pasar casi toda su vida cristiana escuchando mensajes de otros, y sin nunca poder llegar a transmitir lo que aprende (He.5:12). En el grupo muchos herma¬nos aprenden por primera vez a expresar lo que creen, ya que se espera la participación de todos.

Quinto, el estudio en grupo crea una comunión cristiana especial. En las reuniones de la iglesia normalmente nos sentamos como los pasajeros de un ómnibus, sin la más mínina relación personal. Pero el grupo que ha luchado con la Palabra de la Verdad, y que ha compartido experiencias y problemas, se une, alcanzando así una comunión muy estrecha.

Juntando estas facetas del estudio en grupo, nos damos cuenta que llega a ser un factor importante en el crecimiento del creyente. El hecho de que cada uno es una parte activa del estudio, no meramente un oyente pasivo, es un fuerte estímulo.

Los Cuadernos de los Cursos para el Crecimiento Cristiano (CCC) han sido diseñados para estudios en grupo. Hay tres series de diferentes niveles, que van de lo simple a lo complejo, para así cubrir las distintas necesidades de una congregación. Pero, todos comparten un mismo método de estudio de dos etapas. En cuanto a su modo de empleo o funcionamiento, diremos que:

Primero, cada miembro del grupo debe tener un Cuaderno propio, que lleva a su casa para estudiar durante la semana. El Cuaderno da instrucciones, y contiene preguntas y tareas que conducen al estudiante a buscar en las Escrituras, pensar sobre el tema de estudio, y escribir sus respuestas. En un sentido, el Cuaderno es el maestro del grupo, porque es el que incentiva al alumno en el estudio.
Luego los miembros del grupo se juntan para compartir los resul¬tados de su estudio personal. Repasan las preguntas del Cuaderno, discuten el tema y los posibles problemas y preguntas, y tratan de aplicar lo que estudian a sus vidas personales y la de la iglesia.

Hay un encargado del grupo, pero su responsabilidad es la de un coordinador, que trata de guiarlo a pensar sobre la lección del día y coordina la discusión. El “Manual del encargado del grupo” da pautas para la dirección de un grupo de estudio.
Los tres niveles de los CCC son:

Primero, la serie Principios está preparada para grupos de evangelización, donde puede haber algunas personas interesadas en el evangelio, y otras que recién se hayan convertido. Son, por supuesto, estudios sencillos, al alcance de una persona que sabe poco de la Biblia. Se basan sobre los evangelios, para que la persona nueva vaya arraigando su vida en la persona de Jesucris¬to.
Segundo, la serie Vida Nueva es para crecimiento, y se adapta para la mayoria de los hermanos de una iglesia tipo. En ellas hay tres clases de estudios:

* Los temas básicos, como por ejemplo, nuestra relación con Dios, el bautismo y la Cena del Señor, el discipulado, la Iglesia, etc.
* Los temas especiales, como el matrimonio, las sectas, y otros aspectos de interés.
* El estudio de libros específicos de la Biblia.

Tercero, la serie Madurez es para un grupo más limitado, formado por hermanos con capacidad e interés en el estudio serio de las Escrituras. Son estudios comparables a los que ofrece un Institu¬to Bíblico, y pretenden preparar a los creyentes para que puedan, a su vez entrenar a los miembros de su iglesia en una vida de servicio.
El cuadro que encontramos en esta página diagrama los planes de estudio de las tres series.

Por últino, sugiero algunas de las características principales de un buen grupo de estudio. Por un lado, debe haber una dependencia absoluta del Espíritu de Dios y su Palabra. Los cuadernos no son la “última autoridad”, sino que pretenden llevar al grupo a buscar por sí mismo en “las Escrituras”, para ver si estas cosas son así” (Hch.17:11). Muchos de nosotros tenemos una fe de “segunda mano” que hemos escuchado por medio de distintos predi¬cadores. Ya es tiempo que busquemos en las fuentes para saber por qué creemos lo que profesamos, y como explicarlo por medio de las Escrituras.
Por otro lado es necesario que haya un ambiente de honestidad, de humildad, reconociendo que “aun no sabemos nada como debemos saberlo” (1 Co.8:2). Debe haber libertad para preguntar, aun para diferir sin reacciones y rechazos. Cuando un grupo aprende a bajar las barreras de prejuicios y se somete a la Palabra escri¬ta, el Espíritu Santo tiene libertad para obrar.
El que dirige el grupo no debe ser un profesor, sino un guía. Dentro de los participantes puede haber alguno que conozca mejor que él. Esto no importa. Su tarea es estimular al grupo al estudio y la reflexión para que “mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, reciba su crecimiento para ir edificándo¬se en amor” (Ef.4:16)
Si en su iglesia tienen interés en formar un grupo de estudio, ofrecemos el asesoramiento necesario. También podemos darle referencias de un grupo que ua está formado para que puedan evaluar el programa.

Con el riesgo de ser aparentemente elemental, recordamos el hábito de la lectura de la Biblia, pero precisamente de leerla extensa y continuamente. No nos referimos aquí a estudiarla, sino a leerla habitualmente. Esto vendrá un valor incalculable para su predicación. Existe una enorme diferencia entre leer la Biblia y estudiarla. Muchos que conocen la importancia de estudiar la Biblia, no le dan igual valor a su simple lectura. Esta es la razón de este número de CC.


Para seguir leyendo:


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[1] ¿Que es la escuela bíblica evangélica?: http://www.compromisocristiano.com/leer-y-estudiar-la-biblia/%c2%bfque-es-la-escuela-biblica-evangelica-2.html

[2] Voluntad de Dios: http://www.compromisocristiano.com/evangelizacion/voluntad-de-dios.html

[3] Círculos de encuentros de lectura bíblica: http://www.compromisocristiano.com/leer-y-estudiar-la-biblia/circulos-de-encuentros-de-lectura-biblica-2.html

[4] Explicación del tiangulo: http://www.compromisocristiano.com/leer-y-estudiar-la-biblia/explicacion-del-tiangulo.html

[5] Prólogo: http://www.compromisocristiano.com/vida-de-nicolas-doorn/prologo.html