por JOSE YOUNG
Se está tomando conciencia cada vez más valor de los grupos de
estudio en la iglesia. Sin restar importancia a la exposición de
la Palabra por hombres capacitados, es evidente que el pequeño
grupo de estudio logra objetivos que la reunión tradicional de
enseñanza no cumple. Enumero varios ejemplos.
Primero, en el grupo de estudio, hay una relación directa y
personal con la Palabra de Dios. Cada uno tuvo que leer, pensar,
ofrecer opiniones, compatir preguntas y dudas. En la exposición,
sólo el hermano que habla ha tenido que estudiar para preparar su
mensaje; mientras el estudio en grupo se insta a que todos
busquen, analicen, trabajen directamente con la Palabra.
Segundo, el grupo provee una oportunidad para expresar dudas y
preguntar cosas que se han acumulado durante años. Muchos
hermanos tienen preguntas que nunca han podido resolver,
sencillamente porque no tienen la oportunidad de expresarlas en
las reuniones típicas de una iglesia.
Tercero, el estudio en grupo es un estímulo para el pensamiento.
No estamos acostumbrados a analizar nuestra fe, a dar razón de
por qué creemos tal o cual cosa. El estudio en grupo nos empuja a
buscar el "por qué" de las cosas que afirmamos.
Cuarto, el grupo provee una situación donde aprendemos a
compartir nuestra fe. Un creyente tipo puede pasar casi toda su
vida cristiana escuchando mensajes de otros, y sin nunca poder
llegar a transmitir lo que aprende (He.5:12). En el grupo muchos
hermanos aprenden por primera vez a expresar lo que creen, ya que
se espera la participación de todos.
Quinto, el estudio en grupo crea una comunión cristiana especial.
En las reuniones de la iglesia normalmente nos sentamos como los
pasajeros de un ómnibus, sin la más mínina relación personal.
Pero el grupo que ha luchado con la Palabra de la Verdad, y que
ha compartido experiencias y problemas, se une, alcanzando así
una comunión muy estrecha.
Juntando estas facetas del estudio en grupo, nos damos cuenta que
llega a ser un factor importante en el crecimiento del creyente.
El hecho de que cada uno es una parte activa del estudio, no
meramente un oyente pasivo, es un fuerte estímulo.
Los Cuadernos de los Cursos para el Crecimiento Cristiano (CCC)
han sido diseñados para estudios en grupo. Hay tres series de
diferentes niveles, que van de lo simple a lo complejo, para así
cubrir las distintas necesidades de una congregación. Pero, todos
comparten un mismo método de estudio de dos etapas. En cuanto a
su modo de empleo o funcionamiento, diremos que:
Primero, cada miembro del grupo debe tener un Cuaderno propio, que lleva a su casa para estudiar durante la semana. El Cuaderno
da instrucciones, y contiene preguntas y tareas que conducen al
estudiante a buscar en las Escrituras, pensar sobre el tema de
estudio, y escribir sus respuestas. En un sentido, el Cuaderno es
el maestro del grupo, porque es el que incentiva al alumno en el
estudio.
Luego los miembros del grupo se juntan para compartir los
resultados de su estudio personal. Repasan las preguntas del
Cuaderno, discuten el tema y los posibles problemas y preguntas,
y tratan de aplicar lo que estudian a sus vidas personales y la
de la iglesia.
Hay un encargado del grupo, pero su responsabilidad es la de un
coordinador, que trata de guiarlo a pensar sobre la lección del
día y coordina la discusión. El "Manual del encargado del grupo"
da pautas para la dirección de un grupo de estudio.
Los tres niveles de los CCC son:
Primero, la serie Principios está preparada para grupos de
evangelización, donde puede haber algunas personas interesadas en
el evangelio, y otras que recién se hayan convertido. Son, por
supuesto, estudios sencillos, al alcance de una persona que sabe
poco de la Biblia. Se basan sobre los evangelios, para que la
persona nueva vaya arraigando su vida en la persona de
Jesucristo.
Segundo, la serie Vida Nueva es para crecimiento, y se adapta
para la mayoria de los hermanos de una iglesia tipo. En ellas hay
tres clases de estudios:
* Los temas básicos, como por ejemplo, nuestra relación con Dios,
el bautismo y la Cena del Señor, el discipulado, la Iglesia, etc.
* Los temas especiales, como el matrimonio, las sectas, y otros
aspectos de interés.
* El estudio de libros específicos de la Biblia.
Tercero, la serie Madurez es para un grupo más limitado, formado
por hermanos con capacidad e interés en el estudio serio de las
Escrituras. Son estudios comparables a los que ofrece un
Instituto Bíblico, y pretenden preparar a los creyentes para que
puedan, a su vez entrenar a los miembros de su iglesia en una
vida de servicio.
El cuadro que encontramos en esta página diagrama los planes de
estudio de las tres series.
Por últino, sugiero algunas de las características principales de
un buen grupo de estudio. Por un lado, debe haber una dependencia
absoluta del Espíritu de Dios y su Palabra. Los cuadernos no son
la "última autoridad", sino que pretenden llevar al grupo a
buscar por sí mismo en "las Escrituras", para ver si estas cosas
son así" (Hch.17:11). Muchos de nosotros tenemos una fe de
"segunda mano" que hemos escuchado por medio de distintos
predicadores. Ya es tiempo que busquemos en las fuentes para
saber por qué creemos lo que profesamos, y como explicarlo por
medio de las Escrituras. Por otro lado es necesario que haya un ambiente de honestidad, de
humildad, reconociendo que "aun no sabemos nada como debemos
saberlo" (1 Co.8:2). Debe haber libertad para preguntar, aun para
diferir sin reacciones y rechazos. Cuando un grupo aprende a
bajar las barreras de prejuicios y se somete a la Palabra
escrita, el Espíritu Santo tiene libertad para obrar.
El que dirige el grupo no debe ser un profesor, sino un guía.
Dentro de los participantes puede haber alguno que conozca mejor
que él. Esto no importa. Su tarea es estimular al grupo al
estudio y la reflexión para que "mutuamente, según la actividad
propia de cada miembro, reciba su crecimiento para ir
edificándose en amor" (Ef.4:16)
Si en su iglesia tienen interés en formar un grupo de estudio,
ofrecemos el asesoramiento necesario. También podemos darle
referencias de un grupo que ua está formado para que puedan
evaluar el programa.
Con el riesgo de ser aparentemente elemental, recordamos el
hábito de la lectura de la Biblia, pero precisamente de leerla
extensa y continuamente. No nos referimos aquí a estudiarla, sino
a leerla habitualmente. Esto vendrá un valor incalculable para su
predicación. Existe una enorme diferencia entre leer la Biblia y
estudiarla. Muchos que conocen la importancia de estudiar la
Biblia, no le dan igual valor a su simple lectura. Esta es la
razón de este número de CC.
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Leer y estudiar la Biblia

