Esta carta se publicó en una revista inglesa con la siguiente expresión: "Carta enviada a Samuel Escobar, líder evangélico de Sudamérica, por la esposa de un misionero amigo".
Estimado Samuel:
¡Por fin voz del pasado! Jaime ha querido escribirte desde hace tiempo, pero está tan metido en el trabajo aquí, que no ha logrado hacerlo. Justo a su labor en la carpintería en la que produce hermosos muebles, da clases todas las mañanas a los hombres, para enseñarles cómo seleccionar madera, secarla, trabajarla, darles el alisado y acabado final, los principios del negocio, las ventas, a la par que imparte la enseñanza espiritual para la vida cotidiana. Los lleva con él en las visitas y en la realización de estudios bíblicos y así están creciendo en su capacidad de compartir las Escrituras con otros. Pero en otra oportunidad te contaré más de esto.
El principal motivo que me impulsa a escribirte, es que Dios está haciendo algo especial entre nosotros con su Palabra, que podría ayudar, si no es en todos, en la mayoría de los países del mundo, y me arriesgo a decir, que también podría revolucionar a las iglesias en los países que envían misioneros, y abarcar a la obra del Señor en todo el mundo. La técnica que Jaime está utilizando no tiene nada de nuevo (Esdras la empleó), pero hasta ahora no había sido nuestra experiencia.
Hace cuatro o cinco meses Jaime comenzó a conversar de cosas espirituales con una familia a la que estábamos ayudando, en el que el padre estaba postrado en cama incapacitado por una artritis. Solamente tenían un conocimiento superficial de las creencias de los campesinos del lugar, de un entorno católico. Jaime les preguntó si alguna vez habían leído la Biblia y le respondieron que no, pero que les gustaría hacerlo. Entonces les prestó un DIOS LLEGA LA HOMBRE con letras grandes y figuras, que sería de ellos si lograban leerlo.
Todas las noches, a la luz de una vela, Irma leía el Nuevo Testamento a Eligio. Leyeron los tres primeros Evangelios y la mitad de Juan al cabo de diez días. Cada semana (a veces cada dos semanas) Jaime los visitaba, pero no les predicaba, ni aún les enseñaba. Solamente les respondía preguntas que le hacían sobre lo que estaban leyendo, y que a veces ellos anotaban, y para comentar pasajes que les hubieran llamado la atención. Terminaron el Nuevo Testamento en dos meses, y cuando acompañé a Jaime en una visita, les pregunté qué habían aprendido en la lectura de todo el libro: "Hemos hallado que Jesucristo quiere que nos entreguemos a él -nos respondió Irma-
Y lo hemos hecho. Jesucristo es nuestro Señor y Salvador.
Desde entonces han completado el Nuevo Testamento por segunda vez y ahora están leyendo el Antiguo Testamento. Jaime todavía va semanalmente para responder a sus preguntas. Han pedido realizar un estudio comenzando con Mateo, y como ya han leido el Nuevo Testamento varias veces, tienen capacidad y conocimientos para comparar los pasajes. Aun en el Antiguo Testamento están hallando muchas cosas y personajes acerca de los cuales habían leído en el Nuevo. Dice don Eligio -durante las horas del día me encuentro pensando en Dios.
Hay aproximadamente quince hogares en donde estamos haciendo este tipo de trabajo. No siempre está comprometida toda la familia, a veces es un joven, o una esposa, o un hombre solitario. Antes realizábamos una reunión de estudio para mujeres una vez por semana, pero como solamente participaban una o dos de las seis personas que concurrían, decidimos visitar semanalmente cada hogar.
Allí ellos leen a su ritmo de lectura, luego conversaremos sobre lo que quieren, y no hay ninguna presión, a menos que el Espíritu de Dios la realice mediante las Escrituras. No quiere decir que no los estimulemos a acudir al Señor, pero lo hacemos solamente sobre la base de lo que ellas están leyendo. En algunas casas los padres son analfabetos, pero generalmente alguno de los niños sabe leer y lo hace para toda la familia. La asistencia a la iglesia todavía reducida, pero la comarca está llena de vida.
Permítame hacer una lista de los elementos que vemos como básicos para que funcione el método:
1.- Una versión inteligible de la Biblia (Utilizamos DIOS LLEGA AL HOMBRE).
2.- Una persona, o varias, que quieran saber de Dios.
3.- Alguien que sepa leer y que pueda continuar leyendo para sí y para otros.
4.- Un creyente que ame a Dios y a su Palabra de la que es constante lector, que disponga de tiempo para visitar a los lectores, responder a sus preguntas y animarlos a seguir leyendo, aunque a veces no entiendan del todo.
5.- Los lectores van avanzando a su propio ritmo de comprensión, como si leyeran el diario o una revista.
6.- Al visitarlos, siempre se conversa sobre lo que han leído.
7.- Se les recomienda leer el Nuevo Testamento dos veces, luego todo el Antiguo, y así sucesivamente por toda la vida.
Estamos cansados de "cristianos" que reciben su papilla semanal, o que van a la iglesia una vez por semana para recibir su dosis de medicina espiritual, que sentimos que se nos quita un gran peso de nuestras espaldas cuando vemos creyentes sanos que se alimentan regular y diariamente con la Biblia, y por lo tanto viven activamente la vida recta que Dios ofrece.
Un creyente que hace 40 años se convirtió, le preguntó a Jaime cómo es que el aconsejaba a leer la Biblia rápidamente, como si fuera una revista, siendo que él había escuchado a través de los años, que uno debe entender todo lo que lee en la Biblia, y por eso unos cuantos versículos, a lo sumo un capítulo entero basta. Jaime lo indujo a leer más extensamente la Biblia, y después de 40 años lo está haciendo, con el resultado de estar adquiriendo un nuevo ánimo y entusiasmo en su vida espiritual.
No estamos desatendiendo la predicación, ni la enseñanza, ni los grupos de estudio bíblico, ni el testimonio personal, pero con la base de la saturación de la lectura bíblica, toda la obra parece que llega a ser más efectiva. Quizá una de las razones por las que la gente escucha a Jaime y se disponen a leer la Biblia que él les presta, es que ven el amor de Dios en él, no solamente en palabras, sino en actos.
Ha hecho y donado féretro para la gente pobre. Maneja un fondo que organizó para que Irma y Eligio aprendan a usarlo como capital. Cría gallinas ponedoras para que una familia pueda comer con más proteínas y tener suficientes huevos para la venta, y así pagar el forraje de las gallinas. Está viviendo Isaías 58 y Dios está dirigiendo y haciendo que su noche se vuelva en luz.
(firma de la esposa de Jaime)
PD. de Jaime: El método nos ha resultado sencillo. Cruza fronteras culturales religiosas y nacionales. La lectura desarrolla un entendimiento bíblico de Dios y sus caminos. Se aplica tanto a los no cristianos como a los creyentes. Los individuos hacen preguntas que no formularían en grupos y la gente se da cuenta que puede leer la Biblia y entenderla, en contra de lo que muchos creen: que solamente los religiosos profesionales pueden hacerlo.
Publicado por: Administrator
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Leer y estudiar la Biblia
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