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Introduccion al tema: Vida

OBJETIVOS: El presente trabajo procura:
1. Conceptualizar el vocablo “vida”
2. Señalar los caracteres esenciales de los seres vivientes.
3. Reseñar la unidad de la vida en el mundo natural.
4. Resumir los fundamentos de las llamadas “filosofías de la vida”.
5. Lograr una visión bíblica  vetero y neotestamentaria  de la vida.

1. INTENTO DE DEFINICIÓN

Cuando se intenta alcanzar una definición de la “vida”, delimitándola con precisión y separándola de todo lo demás, se advierte enseguida que “vida” es un concepto indefinible, tal como el tiempo, el espacio, los valores y los datos últimos de la sensibilidad (sonidos, colores).
Toda persona intuye profundamente lo que “vida” significa, aunque esa noción surja de su propia condición de ser viviente y no de una actitud reflexiva.
Se ha dicho que:
“Vida es el resultado del juego de órganos que concurre al desarrollo y conservación del sujeto”.
“Vida es la fuerza o actividad interna substancial, mediante la que obra el ser que la posee”.
“Vida es el conjunto determinado de fenómenos, propio de los organismos”.
“Vida  me atrevo a proponer  es el carácter fundamental de los seres que nacen, crecen, se reproducen y mueren”.
Henri Bergson expresó que “Vida es la tendencia a la individualización”.
Littré la caracterizó como “conjunto de funciones que resisten a la muerte”, y como “estado de actividad de la substancia organizada, común a plantas y animales”.
Todo este desconcierto condujo al genial patólogo alemán del siglo XIX, Rudolf Virchow, a manifestar con enorme sagacidad y osadía, que “vida es un vocablo sin significación y una mera ficción que oculta nuestra ignorancia”.
En otro plano totalmente diferente, no pueden soslayarse las clásicas estrofas de Pedro Calderón de la Barca:
“¿Qué es la vida?. Un frenesí.
¿Qué es la vida?. Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño;
que toda la vida es sueño,
y los sueños sueños son”.
El problema de la vida  inseparable por contraposición con el de la muerte  impregnó todo el pensamiento mítico primitivo, así como la madura meditación filosófica teológica.
Muchas veces se ha asociado la idea de Vida, con la de Agua: ríos, fuentes, lagos, mares, cisternas.
En Filosofía del Derecho se sostiene que el Derecho a la Vida es el primer Derecho en el orden de la Existencia. De aquí derivan las espinosas discusiones sobre los temas del Aborto y de la Pena de Muerte.

2. CARACTERES DE LOS SERES VIVIENTES

Si definir la vida es imposible, es fácil señalar los caracteres biológicos de los seres vivientes:
1. Provienen de un proceso reproductivo  asexual o sexual  y no de una simple fragmentación.
2. Están constituidos por células.
3. Están compuestos por agua, proteínas, grasas, carbohidratos y minerales  fundamentalmente por carbono, hidrógeno, oxígeno y nitrógeno.
4. Requieren de oxígeno, por lo que respiran, proceso que tendrá caracteres diferentes según se trate de una planta, de un animal aéreo o de un animal acuático.
5. Necesitan alimentos. Los vegetales los construyen por sí mismos, mientras que los animales debe procurarlos de los vegetales o de otros animales. Son respectivamente, autotrofos y heterotrofos.
6. Presentan movimientos, internos o externos. Circulación de la sangre, circulación de la savia, contracciones musculares, desplazamientos.
7. Nacen, crecen, se reproducen y mueren.
8. Son limitados en el tiempo y cada especie cuenta con un término propio. A veces brevísimo  algunos insectos  otras veces muy extenso  ciertos árboles, animales marinos .
9. Están limitados en el espacio de acuerdo con un tamaño propio de cada especie. A veces son microscópicos, otras veces gigantescos.

3. UNIDAD DE LA VIDA EN EL MUNDO NATURAL

El interés por el tema de la Unidad de la Vida, es fundamentalmente oriental.
El mundo real se estructura en escalones o estratos:
1. Mineral, o de los cuerpos brutos.
2. Vegetal, donde aparece la vida.
3. Animal, donde ya se advierte el psiquismo.
4. Humano, en donde aparece el espíritu y la razón.
Cada estrato sostiene al que le sigue en complejidad y el que es más elevado no podría subsistir sin el anterior que le sirve de base.
El ser viviente que muere  planta, animal u hombre , se transforma en mineral y se retrotrae al primer escalón de la naturaleza. Se cumple así el viejo precepto bíblico dicho al hombre: “Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres y al polvo volverás” (Génesis 3:19).
Quizás nada exprese tan sencillamente la Unidad de la Vida como el fenómeno de la fotosíntesis.
Un árbol frutal, por ejemplo, toma del suelo el agua y los nutrientes minerales; fija el carbohidrato del aire mediante la clorofila de las hojas; utiliza como energía las explosiones atómicas que se dan en el sol y que se transmiten a la tierra en forma de luz. Así construye el fruto, que se ofrecerá como alimento de hombres y animales.
Algún biólogo con vocación de poeta dijo que la fotosíntesis expresa la unión del cielo con la tierra.
Todo esto debiera conducirnos, indefectiblemente, a la “Reverencia por la vida” del gran Albert Schweitzer y a la comprensión de los principios del Mahatma Gandhi.
El occidente se encuentra en gravísima falta y está recibiendo el pago de su extravío.

4. FILOSOFÍAS DE LA VIDA

Ya en la antigüedad se distinguía lo que es “Vida” de los seres vivientes y “Vida” propiamente humana. Por eso se diferenciaba entre la “Vida Práctica”  “bios” , y el principio vital o vitalidad  “zoé”. La Vida Práctica involucraba la vida moral y culminaba en la existencia teórica  “bíos theoretikós”.
Aristóteles decía que “la vida es aquello por lo cual un ser se nutre, crece y perece por sí mismo” (“De anima” II).
Una extensa tradición filosófica abordó y desarrolló el problema de la Vida: Plotino, Neoplatónicos, Proclo, Porfirio.
En San Agustín y sus seguidores, hubo una franca acentuación del intimismo del alma.
Santo Tomás señala que llamamos propiamente “vivir”, a aquello que posee por sí mismo movimiento, o sus correspondientes operaciones, de suerte que la Vida es aquello que por sí mismo puede moverse, es decir, la substancia a la cual conviene, según su naturaleza, moverse a sí misma (Summa Theológica I)
A partir de Descartes  en la opinión de Max Scheler , la Vida no es ya un fenómeno primario, sino sólo un complejo de procesos mecánicos y psíquicos.
Las llamadas “Filosofías de la Vida” surgen sólo cuando la Vida es colocada en el centro de todos los juicios de valor y no solamente en el centro de toda la realidad. Ello acontece fundamentalmente con Nietzsche, quien concibe a la Vida en sentido no sólo biológico, sino también axiológico, y por esa razón se pasa de la voluntad de vivir, a la voluntad de poder.
Según Dilthey, lo que permanece detrás de todas las Concepciones del Mundo, en su variedad y multiplicidad, es la Vida misma, es decir, la actitud que adopta la Vida ante el Mundo y ante sí misma. Por eso la Vida es, en última instancia, el objeto fundamental de la Filosofía, lo que permite convertir a la Filosofía, en un saber desligado de su condicionabilidad histórica.
Para Ortega y Gasset, vivir es hallarse envuelto y aprisionado por las cosas en cuanto circunstancias, pero la Vida humana es no sólo este hallarse entre las cosas como una de ellas, sino saberse viviendo. De ahí que siendo el vivir un verse vivir, la Vida humana sea ya un filosofar, esto es, algo que la Vida hace en el camino emprendido para llegar a ser sí misma.
El notable expositor I.M. Bochenski, cuando se refiere a las “Filosofías de la Vida”, encabeza el capítulo correspondiente con dos sentencias de Heráclito: “Nada permanece,todo fluye”, y “Nunca nos bañamos dos veces en el mismo río”.

Este autor señala que aunque estas Filosofías difieren mucho entre sí, pueden destacarse algunos caracteres comunes a los pensadores que las sostienen:
1. Son actualistas absolutos, porque para ellos no hay más que movimiento, devenir, vida. El Ser y la Materia pasan como desechos del movimiento. Aquí se aplica la expresión bergsoniana: “El devenir encierra más que el Ser”.
2. Su concepción de la realidad es orgánica y la biología es decisiva. Para algunos, especialmente para Dilthey y su Escuela, es fundamental la Historia. El Mundo es Vida en movimiento.
3. Sobre la base de esta posición biológica, estos filósofos disponen de una teoría peculiar de la ciencia. Son irracionalistas y empiristas. Reconocen más en la intuición, la práctica y la comprensión viva de la historia, que en los métodos  racionales.
4. A pesar de todo, no son subjetivistas, sino que aceptan la existencia de una realidad objetiva que trasciende al sujeto, Rechazan totalmente el Idealismo Trascendental o Absoluto.
5. En la mayoría de ellos se encuentra una propensión clara hacia el pluralismo y el personalismo. Se oponen, pues, al monismo materialista o idealista.
Bochenski reconoce cuatro escuelas diferentes de “Filosofías de la Vida”:
1. La filosofía bergsoniana del “élan” vital.
2. El pragmatismo norteamericano e inglés: James Schiller, Dewey.
3. El historicismo que arranca del Dilthey, con fuerte correspondencia con Nietzsche.
4. La filosofía alemana de la vida.
Destaca la importancia de José Ortega y Gasset y recomienda “la lectura de sus obras, que no puede pasar por alto quien desee comprender lo que sucede en la filosofía europea contemporánea”.

5. EL CONCEPTO DE LA “VIDA” EN LA BIBLIA

La Biblia es un complejo conjunto de libros, transmitidos al comienzo oralmente, que se fue conformando a través de muchos siglos, por obra de innumerables autores, algunos conocidos, y otros ignotos.
Estos escritos, más allá de su valor religioso como revelación, conforman un notable tratado sobre los problemas universales del Hombre.
El concepto “Vida” se repite incesantemente y no falta casi en ninguno de sus libros, desde el segundo capítulo del Génesis, hasta los versículos finales del Apocalipsis.

A) EL CONCEPTO DE LA “VIDA” EN EL ANTIGUO TESTAMENTO

El término castellano “Vida”, es la traducción del hebreo “hayyim”. En la versión de “Los Setenta”, se vierte al griego por “zoé” y una sola vez por “bios”. El sentido de “zoé” es el de “Vida biológica”, y el de “bios”, es el de Vida Moral.
El verbo “vivir en el Antiguo Testamento no se emplea para designar a la Vida en abstracto, sino que señala las ideas de ”sanar”, “liberar de una desgracia”, “suprimir un infortunio”, “resucitar”.
Algo semejante sucede con el sustantivo “vida”, por lo que no deben perderse de vista las diferencias en la manera de concebir la Vida y la Muerte, en el pensamiento semítico antiguo y en el europeo occidental actual.
Por otra parte, el fenómeno de la “Vida” se presenta como un todo unitario que engloba los aspectos físicos, intelectuales y espirituales del Hombre, entendido como una estructura indivisible.
El aliento y la sangre son manifestaciones de la Vida, la cual suele expresarse en bellas imágenes de agua y luz. Una serie de símbolos como el árbol, la fuente y el camino, sirven de soporte a la idea de la Vida. La Vida no es algo quieto, sino una fuerza activa que impulsa al Hombre.
Dios es el Viviente por excelencia, la fuente de la Vida. Todo lo que hay de Vida en el Universo, depende del Espíritu de Dios (“ruah”), el que se vincula con las nociones de “soplo” y “viento”. La presencia del Espíritu es Vida y su ausencia es Muerte.
La palabra “nefes” (“alma”), que originalmente indica “soplo” o “aliento”, es la que señala la Vida. La acción vivificadora del “ruah”, se concreta como “nefes”.
La vida es un don supremo y la mayor felicidad del Hombre. Bien y mal son equiparables a Vida y Muerte. La Vida y la felicidad son luminosas.
Siempre la “Vida” es feliz, buena y dichosa. No así los “años”, que pueden ser breves o largo, penosos o felices.
Vivir no es simplemente existir, sino tener plenitud de existencia. El sentido escatológico de la Vida, es el triunfo sobre la muerte, y en este caso, Vida es equiparable a “Salvación”.

B) EL CONCEPTO DE LA “VIDA” EN EL NUEVO TESTAMENTO

Para hablar de “Vida”, el Nuevo Testamento utiliza los términos de “zoé”, “bios” y “psijé”, éste último como traducción de “nefes”.
Por cierto, el concepto “Vida” no se formula científicamente, sino mediante datos que constituyen la experiencia inmediata y de tal manera, fenoménicamente, se alude a la fuerza y eficacia que el hecho de vivir supone. El pecado es estado de muerte, y solamente el vivir en plenitud es auténtica Vida. Los milagros de curación de Jesús, anuncian que la Potencia de la Vida ha aparecido con toda su fuerza.
Las ideas de “Vida” y “Espíritu” se relacionan. El “pneuma” crea la esfera de la Vida. Tal como en el Antiguo Testamento, sólo Dios es el Viviente: el origen de la Vida, el sustento de la Vida, el único que posee inmortalidad.
El carácter religioso de la Vida señala que vivir lejos de Dios implica muerte. Pero la Vida verdadera y definitiva será la Vida Eterna.
El concepto cristiano de Vida supone la cristologización de ella. Sólo en Cristo se opera el verdadero vivir en Dios y la afirmación plena de tal aseveración, constituye el núcleo esencial del mensaje neotestamentario y de la teología paulina.
Sin duda, es en los escritos de San Juan  Evangelio y Primera Carta  en donde el vocablo “Vida” alcanza su más alto vuelo, porque hace referencia a la Vida Eterna en textos de inigualable profundidad y luminosidad.

BIBLIOGRAFÍA:

1. Biblia de Jerusalén. Bruselas (Bélgica), Desclée de Brouwer, 1967.
2. Bochenski, I.M. La Filosofía actual. México, Fondo de Cultura Económica, 1977.
3. Catecismo de la Iglesia Católica. Conferencia Episcopal Argentina. Madrid, Edidea, 1993.
4. Enciclopedia de la Biblia. Barcelona, Ediciones Garriga, 1964.
5. Ferrater Mora, José. Diccionario de Filosofía. Buenos Aires, Editorial Sudamericana, 1975.
6. García Venturini, Jorge. Filosofía de la Historia. Madrid, Gredos, 1972.
7. Ortega y Gasset, José. El tema de nuestro tiempo. Madrid, Espasacalpe, Colección Austral, 1984.
8. Romero, Francisco. Teoría del Hombre. Buenos Aires, Losada, 1965.

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