Doña Dominga Alloco; una persona muy especial.
No dejaba de orar diariamente durante largas horas con devoción y fe extraordinarias, y sin olvidar a ninguna de las personas que le habÃan solicitado su intercesión para enfrentar una dificultad. Ese era su ministerio, y todos en la Iglesia lo sabÃan.
Muchos estudiantes, de colegio secundario o universitario, solÃan pedirle que pusiera sus nombres en la lista de oración para que el Señor los bendijera en un futuro examen. Algunas mujeres le encomendaban problemas del hogar para que ella intercediera ante el Señor con sus ruegos. No pocas veces hombres de negocios o profesionales le encomendaban temas de oración.
Cada dÃa ella comenzaba muy temprano con una bella oración impregnada de devoción y sabidurÃa, que ella misma habÃa escrito en la primer hoja de una libretita en cuyo interior anotaba los temas y las personas que se lo solicitaban. Con su escasa educación primaria y con letra temblorosa e insegura la habÃa redactado hacÃa más de 30 años.
Sentada en su sillón preferido bajo una ventana, y desde el cual podÃa controlar los pormenores del funcionamiento de su casa, iniciaba el dÃa con la lectura de su propia oración, y luego iba siguiendo su lista de motivos de intercesión.
Sus hijas me contaron que acostumbraba a mirar un programa de televisón en el que el animador le despertaba una natural simpatÃa. Entonces comenzó a pedir diariamente para que esta persona llegara a tener un encuentro con Dios. Y continuó haciéndolo durante años… hasta que se enteró de su conversión a Cristo.
Ahora Doña Dominga ya no está, y toda la Iglesia percibe y lamenta el gran vacÃo que dejó esta humilde sierva de Dios.
Oración de Doña Dominga
te ruego que me enseñes
a servirte con humildad,
y corazón limpio.
Quiero ser siempre fiel
y agradarte.
Señor, quiero que mis oraciones
sean siempre fervientes,
para que tengan el poder de llegar
al trono de Tu gracia
por medio de nuestro Señor Jesucristo.
En su Nombre,
AMEN
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