Querido Juan:
El tema de este número, "Leer y Estudiar la Biblia", es oportuno para hacerte una recomendación: recuerda siempre que la Biblia consta de Antiguo y Nuevo Testamento, y que ambas partes son inseparables y requieren de nosotros igual atención.
Lo digo, porque pareciera que muchos tienen la sensación de que con el Nuevo Testamento es suficiente. Como representa la máxima revelación de Dios en la persona de Jesucristo, el Hijo Eterno, que es realmente Dios que habla a los hombres en su propio idioma, hay quien tiene la impresión que allí está todo dicho. En un sentido es verdad, pero también es verdad que toda la Biblia representa toda la revelación que nos ha sido dada para que lleguemos a entender cuánto nos es posible comprender acerca de Dios, del hombre y de los sublimes propósitos divinos para con el hombre.
El conjunto de los dos testamentos representan el desarrollo de la Revelación progresiva de Dios al hombre, desde el momento en que éste quedó sumergido en la tiniebla total, a causa del pecado, hasta el advenimiento de Jesús, quien es Dios hecho hombre, que fue la plena luz de Dios alumbrando a todos los hombres.
Recuerda que a través de todo el Antiguo Testamento encuentras a un Dios que ama a la criatura humana y la busca.
Esta búsqueda que Dios hace del hombre es un proceso fascinante, pleno de interés e información. La historia bíblica comienza desde el principio, cuando el universo fue creado, y cuando como corona de la creación Dios hizo al hombre a su semejanza, "a imagen de Dios lo creó". A este hombre perfecto lo hizo soberano de todo lo creado al decirle: "Procread y multiplicaos, y llenad la tierra y sojuzgadla, y dominada en los peces de la mar y en las aves del cielo y en todo animal que bulle sobre la tierra".
Desde las primeras páginas de la Biblia una luz nueva comienza a iluminar a la humanidad, que descubre su origen y su destino. Pero también descubre la entrada del pecado en el universo perfecto, y el destino signado por la muerte, como el salario del pecado. Y también va descubriendo poco a poco, cada vez de una forma más viva el amor de Dios, su misericordia, y una esperaza de reencuentro con este Dios que constantemente busca al hombre, habla con él, se le revela, para restaurar su relación, tal como fue al principio, en que Creador y criatura confraternizaban.
Todo el Antiguo Testamento es una historia conmovedora de este Dios que constantemente se humilla descendiendo al nivel humano, para ser escuchado y correspondido por el hombre. Es una larga historia cuando la luz aumenta progresivamente de intensidad, y al ser humano le es dado conocer cada vez más de Dios, de su amor y su justicia.
El evangelista Juan dice que en el principal era la Palabra estaba y la Palabra estaba con Dios y la Palabra era Dios. El Hijo Eterno de Dios aparece como la palabra. Cuando Dios habla en el Antiguo Pacto, está presente revelando al Padre, el Hijo de Dios. Y así como el Nuevo Testamento está fundado en la suprema revelación del Padre por Jesucristo su Hijo, también en todo el Antiguo Testamento podemos descubrir al Padre a través del Hijo que habla. ¡Cristo está presente en todas las Escrituras! Por eso es importante leer toda la Biblia.
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Leer y estudiar la Biblia
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